Jornada 7. De policías y militares (38)


El sargento volvió a poner en marcha el humvee y se metió en la salida mientras cogía velocidad; ésta era bastante larga ya que tenía que subir a otro nivel de altitud.

-Recuerda, gira a la izquierda –le dijo el policía- No queremos problemas.

A continuación Castillo se recostó en el asiento y trató de hundirse en el mismo de manera que nadie le pudiera ver desde fuera.

El humvee estaba a punto de entrar en la rotonda cuando Alex volvió a insistir en la dirección que tenían que coger.

-Izquierda, ya sabes, gira en la dirección hacia donde tienes el reloj de pulsera –repitió el policía- No queremos problemas.

El sargento sonrió y cuando el humvee entraba en la rotonda giró el volante hacia la derecha ante la sorpresa de Castillo cuyos ojos parecían querer salirse de sus cuencas. En medio de la salida de la rotonda que llevaba al cuartel militar había dos tanquetas paradas con varios soldados que al ver aparecer el humvee le prestaron su total atención. Castillo notó alarmado cómo el vehículo desaceleraba hasta parar a unos metros de los soldados.

-¿Qué coño estás haciendo? –Le susurró al militar.

Por toda contestación el sargento se bajó del vehículo y se acercó a los soldados que al verle aparecer se pusieron firmes y se quedaron en silencio y alerta.

Desde el humvee y escondido todo lo que podía Castillo podía escuchar la conversación que el sargento había comenzado con los soldados.

-A ver, necesito un informe de la zona –dijo el sargento sin dirigirse a ningún soldado en especial- mi radio me está dando problemas y me dirigía al castillo. ¿Algún voluntario para ponerme al día?

Uno de los soldados tomó la iniciativa.

-Mi sargento, la zona se está calentando por momentos –dijo el soldado- Al parecer los imbéciles del castillo se están dedicando a disparar a los pocos zombis que había por la zona y ahora están llamando la atención de todos los jodidos muertos en kilómetros a la redonda. Incluyendo los del hospital que hasta ahora habían estado tranquilitos.

-¿Y quién cojones se supone que está dando las órdenes ahí arriba entonces? –Preguntó el sargento- Creía que se trataba de vigilar y no llamar la atención… hasta que llegaron los civiles, claro. No me extrañaría que fuera cosa suya.

-El comandante Bonet está al mando de la guarnición mi sargento –respondió el soldado- Y seguro que ha ordenado disparar para presumir delante de los medios de comunicación y hacer ver que está haciendo algo.

-No me habían dicho nada de periodistas –dijo el sargento- Creía que sólo había policías en el castillo además de los nuestros.

-Llegaron juntos –le informó el soldado- Y parece que el comandante Bonet decidió que debía hacerse notar.

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