Jornada 7. De policías y militares (8)


Castillo recuperó el habla al cabo de unos segundos.

-A ver, a ver… que quieran matar al sargento lo entiendo –dijo Castillo tratando de rebajar el tono de la conversación- Que va con el uniforme. ¿Pero yo? Si lo único que hice fue romperle la cara. Seguro que no era la primera vez.

-Oye Vázquez, ¿no tendrás algún cigarrillo a mano? –Preguntó el sargento ignorando el comentario de Castillo- Y explícame eso de que nos iban a fusilar así por las buenas.

Vázquez escondió el paquete de cigarrillos.

-Ninguno a mano, mi sargento –dijo girándose hacia su superior- Al parecer el teniente tenía la creencia de que estábamos en tiempos de guerra y que su desobediencia y el ataque del policía requerían medidas extremas para dar ejemplo.

-Es cierto mi sargento –intervino Escobar- Yo estaba presente cuando estaba dando las órdenes y hablando del tema.

-Siempre pensé que al teniente le faltaba un tornillo –dijo el sargento pensativo- ¿Cuál es el plan Vázquez?

-¿Plan? –Preguntó Vázquez con curiosidad- Yo ya he cumplido mi parte, le he sacado del cuartel. Lo que haga a partir de ahora es decisión suya. Por mí, como si quiere regresar al cuartel. Aunque en ese caso le agradecería que no dijera nada al teniente de mi participación en todo esto.

-Creo que por ahora no sería conveniente volver –dijo el sargento pensativo- Aunque no tengo ni idea de lo que voy a hacer. No es como si tuviera una casa o algo a la que ir. Toda mi vida estaba en el cuartel, en mi macuto.

-Si le sirve de algo, su macuto está en la parte de atrás del humvee –dijo sonriendo Vázquez- Junto con algunos recuerdos más que seguro que necesitará: Provisiones, armas, munición y alguna chuchería más.

-Y está invitado a mi casa, sargento, si lo desea –intervino Castillo- Es más grande que la celda y me sobra espacio. Y seguro que puede pasar el rato repasando mi librería.

-¿Y dónde está eso? –Preguntó Escobar sin dejar de mirar la carretera.

-En la calle Eusebio Estada, frente al parque de las Estaciones –respondió el policía mientras introducía la dirección en el GPS del vehículo- Es una finca antigua de tres plantas restaurada.

Vázquez cogió la radio del vehículo.

-Peón ocho a Reina Negra, ¿cómo está la zona del parque de las Estaciones y alrededores? –Preguntó a través de la radio.

-Peón ocho, las calles laterales están relativamente vacías –respondió una voz al otro lado- Pero el parque en sí está repleto de esas cosas. Hay órdenes de no entrar en él.

-Recibido reina –respondió Vázquez- El parque está descartado. Seguimos la patrulla, corto.

-Pues a casa del poli entonces –dijo Escobar mientras seguía las instrucciones del GPS y trataba de no llamar la atención de los zombis que comenzaban a aparecer por las aceras.

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