Jornada 06. En la boca del lobo (19)


Había llegado a su altura, y seguía sin reaccionar. Con la mirada perdida. Parecía haber reaccionado ante las imágenes del experimento en la ciudad, pero sólo había sido algo fugaz. Tal vez debería haber dejado que disfrutara más de su objetivo. No haberla avasallado con una docena de marines con sus armas. A lo mejor se había pasado con la teatralidad del momento. Claro que el averiguar que había sido usada y que le habían regalado la invitación al portaaviones hubiera hundido a cualquiera pero… esperaba más de ella. Y ahí estaba. Arrodillada, con la mirada perdida, derrotada, sin decir nada, sin levantar la cabeza ni prestarle atención. Tal vez eso era lo que más le molestaba. Que no se dignaba a escucharle. En su momento de triunfo ella permanecía en silencio. No era justo. ¿Acaso no sabía todos los problemas que había tenido para prepararle esa recepción? Hacer que pareciera que nadie sabía que estaba a bordo. Resistirse a decírselo nada más verla aparecer. Si incluso se había tomado la molestia de tomar un rehén y todo para llegar hasta él…

Fue entonces cuando sintió un dolor intenso en la pierna. Como no había sentido desde que aquella zorra le arrancara la oreja de un tiro. Miró hacia abajo para ver qué demonios estaba pasando y la vio: Agarrada a su pierna como un perro rabioso, con fuego en sus ojos y clavándole los dientes lo más fuerte que podía.

El grito que pegó era una mezcla entre dolor y sorpresa. Y el dolor iba en aumento. La maldita zorra le estaba tratando de arrancar un trozo de su pierna y el dolor que le estaba provocando le impedía reaccionar. Afortunadamente un marine reaccionó con rapidez y diligencia y le propinó un golpe en la cabeza tan fuerte que la dejó inconsciente enseguida. Pero a pesar de todo no había conseguido que dejara a su presa. Fueron necesarios dos marines para separarle los dientes de la pierna de Doc que comenzó a sangrar abundantemente de las heridas provocadas.

Pero a pesar del dolor Doc sonrió. Mara no había perdido el espíritu luchador. Todavía le quedaban energías. Y las iba a necesitar si quería sobrevivir a lo que él le tenía preparado.

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1 comentario

  1. Harta adredalina pal Doc. jajajajajajaj


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