Jornada 06. En la boca del lobo (14)


Mara se quedó pensativa. Lo cierto es que Roberts era más una molestia que otra cosa. Tenía que vigilarle a él y a Doc, y quién sabía si el marinero podía tener el día tonto y decidir hacerse el héroe por un desconocido.

-De acuerdo –dijo Mara finalmente- Que se quede sentado al lado de los monitores, en el suelo, sobre sus manos.

Roberts no esperó ni dos segundos y rápidamente se dirigió hacia dónde le habían indicado y se sentó sobre sus manos esperando que esos dos locos se olvidaran de él y pudiera salir vivo de aquello.

-Bien, bien, bien –dijo Doc sin perder su sonrisa- ¿Cuánto tiempo hace que no estábamos cara a cara y a esta distancia?

-Se sorprendería del corto tiempo –dijo Mara sonriendo amenazadoramente.

-No, no, me refiero a ti y a mí, cara a cara –dijo Doc señalándose a sí mismo y a Mara- Sabiendo ambos conscientemente que estamos cara a cara. ¿Treinta? ¿Cuarenta años?

-Ni tanto ni tan poco –dijo Mara sin ganas de hacer el cálculo y recordar que ya no tenía edad para esas tonterías.

-Desde el despacho de esa vieja cacatúa de alcaldesa –dijo Doc haciendo el gesto de recordar- Me refiero claro a cuándo sabías que era yo. No esa etapa amnésica.

Eso hizo que una pregunta se le formulara en la cabeza a Mara.

-Hay algo que no entiendo –dijo finalmente Mara- ¿Por qué no me mataste entonces? Oportunidades no te faltaron.

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