Ceremonia de entrega de premios


-Damas, caballeros y zombis, antes de dar comienzo pedir disculpas por estos cafres que han organizado el concurso y que tendrían que haber dado el resultado hace ya meses. Pero al parecer, según ellos, ha habido una plaga de zombis y eso ha retrasado todo. Excusas de mal perdedor. Pero bueno…

-Como ya sabrán soy , el protagonista de este blog. También conocido como ÉL. Al parecer nadie más ha querido aparecer por aquí debido a eso de los zombis corriendo por las calles así que he aprovechado para presentar en sociedad a mi zombi doméstico. Todavía no cocina, ni limpia, pero todo se andará. Pero demos comienzo ya a lo que todos estáis esperando.

-Bienvenidos a la entrega de premios del concurso de Apocalipsis Island… ¿Cómo que entrega de premios en plural? Pero si sólo hay un premio…

-En fin, tenía que venir un notario a entregar el sobre con el nombre del ganador pero no ha aparecido.

-Ah, me comunican que ahora llega, el tráfico. La gente no dejó bien aparcados sus coches cuando lo de los zombis y ahora tenemos que sufrir el poco espacio de plazas de aparcamiento.

-Por ahí aparece al fin, al menos podría darse un poco de prisa.

-Eh zombie, ¿a dónde vas? Quédate quieto… Deja en paz al notario… No te lo comas, joder… Maldito zombi, ¿Para eso te he entrenado? ¿Para que muerdas al primero que venga? Joder, y encima el sobre está manchado de sangre y no se puede leer el nombre, ahora tendremos que comenzar de cero el concurso de nuevo… No, no me pongas cara de descerebrado, te dije lo que pasaría si atacabas a alguien sin mi permiso.

-BANG

-Ostias, estaréis muertos pero vuestras cabezas manchan tanto como la de los vivos cuando las vuelan.

-Ah, me comunican que lo del notario era simple decorado, que el ganador lo hemos elegido a dedo, y su nombre es ¿La Roja? ¿Cómo? ¿Qué le damos el premio a la selección española de fútbol? Será una broma… Ah, no, ¿La Rioja? ¿A una región? Vamos a ver, que alguien me escriba en el teleprompter el nombre… que no hay presupuesto… Pues que baje alguien y me lo entregue en mano.

-No, ya no tengo más zombis entrenados.

-Vale, un valiente… ¡Eh! Tampoco hace falta que te vayas corriendo.

-A ver… Ahora, Daniel Rioja, el ganador es Daniel Rioja.

-¿Cómo? ¿Ya está?

-¿Y para esto he matado a mi zombie amaestrado? Como te pille Daniel Rioja… Te convierto en mi próximo zombi.

Jornada 05. Cabalgata de muertos II (19)


La gente corría por la Vía Roma hacia todos lados tratando de esquivar el ataque de los zombis. Pero la confianza en que eran lentos se convertía en mortal fallo cuando se encontraban con alguno de los nuevos zombis, más rápidos y ágiles y que sorprendían a la gente.

Las calles adyacentes se llenaron de gente corriendo tratando de escapar de una muerte casi segura de manera que la vía principal se quedó casi completamente llena de zombis que se iban expandiendo a las calles llenas de aterradas familias que se veían atrapadas por antiguas callejuelas que no llevaban a ninguna parte y que en su mayoría estaban repletas de edificios abandonados y cerrados en los que no se podía encontrar cobijo alguno.

Gerald miraba la calle y se le revolvía el estómago. ¿Cuántos niños habrían muerto en aquel lugar? ¿Cuántas familias destrozadas? Nunca había creído en Dios por motivos como ése. ¿Cómo podía nadie dejar que algo así pasara? Era cruel. Trató de centrarse en sus sobrinos. Todavía debían salir de ahí vivos. Miró a Jordi y asintió. El grupo continuó subiendo las escaleras mientras esquivaban vivos y no-muertos por igual así como los cadáveres que se iban acumulando en los escalones.

Tras unos largos minutos llegaron al tramo final de las escaleras y a la plaza que había tras ellas. La plaza Mayor era un espacio rectangular rodeado de edificios que se sostenían sobre una estructura en forma de arco además de sus pilares correspondientes. Ahora el espacio estaba ocupado por zombis y cadáveres esperando a que su nueva vida les ayudara a levantarse. Todavía no había demasiados pero Gerald optó por coger el camino largo, ir por debajo de los edificios en vez de entrar directamente en el espacio abierto al cielo que había. Algún zombi trató de interponerse en su camino sin éxito ante los certeros disparos del grupo.

Durante los siguientes minutos el grupo avanzó más rápidamente de lo que esperaban por los laterales. Gerald pudo ver como diversos grupos de personas que habían optado por el camino recto para atravesar la plaza eran cazados por los zombis y exterminados sin compasión ni pasión alguna.

Con un respiro salieron de la plaza rumbo a la calle que les llevaría a la plaza del ayuntamiento. Con suerte ese espacio estaría más protegido y desde ahí les sería más sencillo acceder a ayuda y a una ruta hacia el hotel más segura. El grupo comenzó a correr aprovechando que no había zombis a la vista calle abajo.

Y ante la sorpresa de Gerald de repente uno de los guardaespaldas se cayó de espaldas como si le hubieran golpeado. Todos se quedaron alerta intentando averiguar qué había pasado pero no había nada a la vista que pudiera explicar el golpe. Gerald avanzó lentamente mirando el suelo buscando algo cuando notó un golpe en la cabeza. Afortunadamente para él estaba caminando muy lentamente por lo que fue más el susto que el golpe lo que le sorprendió.

Tocó con las manos el espacio que parecía vacío y notó una especie de muro frío. La calle estaba cerrada por un muro y no se podía atravesar.