Jornada 05. Cabalgata de muertos II (3).


Gerald volvió a sacar su pad del bolsillo y miró las cámaras. Todo parecía normal. La gente paseaba, el tráfico avanzaba lento dado que la gente regresaba a sus casas para cenar y celebrar Reyes… Y no había ni rastro de la Cabalgata ni de los cortes de tráfico que deberían producir. Eso era lo extraño de las imágenes. ¿Cómo podía ser posible?

Se descolgó la mochila de su espalda y sacó un ordenador portátil táctil. Rápidamente estaba introduciendo códigos y comandos y tratando de encontrar el problema.

-Alguien ha pirateado la señal de las cámaras de tráfico- dijo sorprendido.

-Los Reyes le traerán carbón por malo, seguro –dijo uno de sus sobrinos que había escuchado el comentario.

Gerald suspiró ante la inocencia de los niños y luego se puso manos a la obra a tratar de conectarse con la señal de verdad de las cámaras de tráfico. De vez en cuando miraba de reojo la cabalgata para ver si sucedía algo fuera de lo común… claro que todo lo que había en aquella Cabalgata parecía fuera de lo común: trapecistas, carrozas con diversas construcciones realizadas con cajas y con gente con casco de obrero tirando caramelos… ¿Dónde estaba la fantasía de verdad? Aquello parecía más una manifestación de agradecimiento al Gobierno por darles dinero para construir que un entretenimiento para los niños. Pero bueno, debía centrarse en su tarea. No fue sencillo y cuando lo consiguió la cabalgata ya debía de ir por la mitad, seguía sin haber rastro de los Reyes de Oriente. Comenzó a mirar las cámaras, ahora podía ver el corte de tráfico en el Puerto y el final de la Cabalgata llegando al Borne. En ese momento los aplausos atronaron, habían comenzado a aparecer los Reyes de Oriente en sus caballos acompañados de sus pajes y unas ¿indias? Gente vestida con el traje tradicional de aquel desaparecido país. ¿Un homenaje? ¿Un anacronismo? Muchas culturas habían desaparecido prácticamente con la plaga, pero recordarlo en una Cabalgata para niños que debería celebrar la vida y no recordar la muerte… la gente estaba loca.

Siguió rotando las cámaras para tratar de averiguar el motivo para que no estuvieran emitiendo imágenes en directo. Cuando llegó a la cámara de la calle 31 de Diciembre se le secó la boca y se le heló la sangre, estaba llena de zombis, debían de haber cientos, tal vez miles de aquellas criaturas, ¿de dónde demonios habían salido? Respiró tranquilo al ver que en cruce de la calle con la avenida principal el ejército parecía estar tomando el control de la situación y había formado un control para exterminarlos. Ahora entendía lo de los helicópteros, y también lo de las cámaras, seguramente no querían que cundiera el pánico innecesariamente. Se preparó para ver cómo el ejército acababa con la amenaza sin decir nada a nadie. No valía la pena preocuparles. Y se lo estaban pasando tan bien todos… Negó con la cabeza, no, ni siquiera él sería capaz de romper el corazón de sus sobrinos y menos ahora que tenían a los Reyes Magos tan cerca.

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1 comentario

  1. Me encanta!


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