Jornada 04. Cabalgata de muertos (01)


Castillo llevaba cerca de una década perteneciendo a la policía local de Palma de Mallorca. No era un trabajo que le gustara ni le dejara de gustar. Para él simplemente era un sueldo a final de mes. No tenía especial aprecio como otra gente por poder ir armado, ni se sentía más poderoso, ni más sabio, ni lo hacía por ayudar a la gente. Simplemente había salido así y dado que no le molestaba pues siguió ejerciendo de policía.

Pero hoy… Había algo que no le acababa de gustar. Ahí estaba, el día anterior a Reyes, en el coche patrulla acompañado de un novato respondiendo a una llamada de un vecino que decía haber visto jóvenes disfrazados como zombis. Qué locura. Malditos niñatos.

-Escucha bien, novato –iba diciendo mientras conducía el coche por las calles semidesiertas de la ciudad, con las luces encendidas, pero sin las sirenas, por aquello de la contaminación acústica . Quítate las ideas románticas o de aventuras que hayas podido ver por la tele. Ni salvamos al mundo, ni nos enfrentamos a terroristas a diario para salvar la ciudad, ni cosas por el estilo. Lo más arriesgado que te puede ocurrir es que tengas que bajar un gato de un árbol… claro que eso es tarea de los bomberos, así que no tendrías que intentarlo siquiera salvo que quieras meterte en líos y pasarte una semana rellenando papeleo.

-¿Y las ‘no-personas’? –Preguntó el novato mientras se volvía a colocar la radio en el hombro . Son un peligro, ¿verdad?

-Zombis novato, zombis –le corrigió Castillo . Eso de no-personas lo inventaron unos abogados para poder sacar dinero a la ciudad, tratando de darles una cierta personalidad y dar a entender que debíamos tener lástima de ellos. Pero no te lleves a engaño, si ves a una de esas cosas das parte a la central, no te pones en su camino ni llamas su atención y esperas a que otros se encarguen, que para algo está el protocolo.

-No lo entiendo –respondió el novato con tono nervioso en su voz.

Castillo suspiró.

-¿Pero es que no os enseñan nada en la academia? –Preguntó Castillo.

-No vamos a ninguna academia… señor –le señaló el novato , pasé unas oposiciones para entrar.

-Era una pregunta retórica novato –respondió Castillo negando con la cabeza . En serio, cada vez salís más gilipollas del colegio. A ver cómo te lo explico. Estás patrullando, ves a un zombi en un callejón… no es que en esta ciudad tengamos callejones pero bueno… hazte a la idea. ¿Qué haces?

-Le doy el alto –comenzó a explicar dubitativo el novato , luego hago un disparo de advertencia, le disparo a una zona no vital y si es un zombi le reviento los sesos.

Esto último lo dijo sonriendo de una forma que incomodó a Castillo.

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