Jornada 03. El regreso de los muertos vivientes (17)


Doc no sabía si sonreír o gritar… La escena mostraba a una pareja con sus hijos poco después de un ataque zombi… pero no había duda, la mujer era Mara Grumpy, ¡y una vez más le había localizado! Maldita mujer y maldito el día que se le ocurrió jugar con ella subestimándola. Pero de todas maneras… ¿Qué podía hacer ella esta vez? No tenía ningún ejército bajo su mando, no tenía ayuda alguna… no se podía considerar a ese imbécil de Gerald como ayuda, más bien un estorbo. No podían hacer nada para impedir sus planes. Tal vez sería mejor así. No saldrían vivos de esa ciudad.

Pero aún así… había que ser precavido. Se acabaron los viajes; de todas maneras el plan en la prisión ya estaba en marcha, y la base militar estaba acabada y a pleno rendimiento. Su presencia no era necesaria. Lástima no poder enviar a nadie para acabar con ella. Pero no era cuestión de llamar la atención antes de tiempo. Los zombis harían el trabajo. Y si no… bueno, habría tiempo para lidiar con ella cuando la ciudad estuviera en poder zombi y las llamas invadieran todo.

Volvió a mirar la pantalla fijamente. ¿Quiénes serían esos críos que estaban con la pareja? Siempre había odiado a los niños, pequeños, sucios, estúpidos, indisciplinados, inútiles… Sólo de pensar que alguna vez había sido niño le producía arcadas. Daba igual, seguro que también morirían junto a Gerald y Mara. Quién sabe, tal vez incluso acabarían vagando por las calles como no-muertos y si se daba ese caso habría que acabar con su miseria, pensó sonriendo.

Miró el calendario que colgaba en una pared, un recuerdo de un tiempo menos digital, todavía quedaban unas semanas para lanzar el proyecto oficialmente. Semanas que se harían largas ahora que sabía que sus enemigos estaban en la ciudad. Había pasado por su cabeza adelantar los planes pero sería complicado, todo estaba planeado al más mínimo detalle, y cambiar ahora podría afectar a los resultados. Respiró hondo, esperaría, cultivaría su paciencia pensando en lo que Mara sufriría cuando sus planes se pusieran en marcha. Ver morir a toda esa gente de nuevo, y no poder hacer nada… quién sabe, a lo mejor volvía a perder la memoria.

Lo que sí llevaría a cabo, para hacer más emocionante el juego, sería pasar la foto de la exmilitar a los soldados y a las autoridades locales. Eso no afectaría realmente a la seguridad de la ciudad o la isla, pero sí que haría que Mara tuviera que esconderse y andar con más cuidado. Y haría que no tuviera tiempo para tratar de cazarle. No sería un problema, sino un entretenimiento y, lo mejor de todo, es que no podría escapar. ¿Cómo podría abandonar una isla rodeada de agua? ¿A nado? No pudo evitar reírse en voz alta ante su ocurrencia. Por fin estaba a punto de acabar el juego que había comenzado hacía tanto tiempo.

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