Jornada 01 Un nuevo comienzo (10)


La transición fue rápida. En apenas un mes Carlos, después de haber aceptado encantado la oferta, había formado su equipo de seguridad. Y las obras recomendadas comenzaron. Afortunadamente se realizaron durante temporada baja por lo que los clientes no se quejaron demasiado de las mismas, y menos cuando se les hizo diversas rebajas en el precio de su estancia y ofertas especiales por las molestias ocasionadas.

El equipo que Carlos había formado estaba compuesto en su mayoría por gente de la isla, o que había emigrado ante la falta de trabajo “serio”. El hotel comenzó incluso a ofrecer servicios de escolta a sus huéspedes, un servicio adicional para los más paranoicos. Algunos sólo lo contrataban para ostentar, a pesar de que el personal que le acompañaba no se tomaba a broma su trabajo. Aunque la población zombie había sido controlada casi completamente no había semana en la que no hubiera algún susto.

El mayor problema se encontraba en las playas. ¿Cómo proteger a un VIP que se metía alegremente en el agua? Mallorca no era conocida ciertamente por sus peligros acuáticos… hasta que los turistas comenzaron a ser atacados por zombies arrastrados por las mareas a las playas mallorquinas. Alguien había sugerido una solución cuando menos megalomaniática como era vallar toda la costa para impedir que se colaran los zombies. Pero aunque en algunas calas eso era posible en la playa principal conocida como S’Arenal, era completamente imposible, una línea casi recta de costa de unos seis kilómetros. Así que la solución que se había encontrado era contratar socorristas con el título de tirador experto.

El problema con esa solución había surgido cuando el número de muertes por disparos accidentales había sido superior al de muertes por ataques de zombies. Los inspectores de trabajo tuvieron que ponerse duros y realizar pruebas a los socorristas para comprobar que realmente no habían obtenido el título en una feria.

Además de eso se había decidido patrullar las costas tanto con lanchas como con mini submarinos no tripulados en búsqueda de no-muertos. Tratando de acabar con ellos antes de que alcanzaran la costa. Obvia decir que no se tardó en convertir en una cara atracción turística: “Patrulle junto a nuestros vigilantes las playas de Mallorca en busca de zombies”. Todo por el dinero.

El servicio de escolta del hotel incluía su propio mini submarino que era dirigido desde el hotel para apoyar al grupo de escolta que estaba en la playa preparado para lo peor. Era un operativo costoso pero que los clientes pagaban sin problemas con tal de asegurarse que su pierna no sería mordida por algo que no fuera un animal.

El personal de seguridad del hotel se convirtió en una razón más para confiar en el hotel y hospedarse en el mismo. Parecían que las cosas iban viento en popa para el negocio.