Jornada 01 Un nuevo comienzo (09)


Durante la primera media hora, entremeses mediante, ambos se estuvieron estudiando hablando de cosas triviales: deportes, política, religión, mientras tomaban nota de las respuestas y reacciones del otro. Ambos habían tenido experiencias diversas con los zombies, y con la gente en general, y parecían tener en común el preocuparse por la seguridad de la gente.

Cuando le preguntó por las medidas de seguridad del hotel Carlos sonrió enigmáticamente. Pero no dijo nada. Pep insistió.

-Bueno, no se lo tome a mal, pero contratar la seguridad de su hotel a una empresa externa no es la mejor opción –le señaló Carlos-. La gente pagada por otra gente no se preocupa de los clientes más de lo debido, y su fidelidad sólo es tan buena como el dinero que cobren de la empresa. No lo que usted le pague a la empresa.

Pep asintió y le indicó que continuara. Realmente era una de las razones para tener su propia seguridad privada. Pagar a la gente directamente de manera que se sintieran parte de algo y no simplemente empleados a sueldo.

-Luego está la piscina –continuó- que, bueno, es algo exótico que esté fuera del hotel entre los carriles de la carrtera, pero… de cara a la seguridad… sería mejor que fuera una piscina cubierta, con cristales antibalas a ser posible, además de esa manera podría tener la piscina climatizada, y sus clientes también podrían usarla en invierno.

El silencio se hizo entre ellos cuando el camarero trajo los primeros platos. Ambos comieron en silencio la deliciosa comida que el cocinero había preparado ese día. Mientras esperaban el segundo plato Pep tomó la palabra.

-Son unas observaciones adecuadas, que su jefe ha… omitido cuando le pedí un informe. O simplemente no le pareció importante –Pep hizo una pequeña pausa mientras bebía un trago de vino-. Desde hace un tiempo llevo buscando un jefe de seguridad que resuelva esas y otras cosas que hay en el hotel.

>> Entienda que mi primera prioridad son los clientes. Y los empleados por extensión. Si todos están cómodos todos ganamos. Y la seguridad es un tema que me preocupa profundamente. Quiero dar una auténtica sensación de la misma. Pero no sólo darla. Quiero que, si llegado el caso, esa sensación sea una realidad, y que pueda asegurar a mis clientes que no les pasará nada.

-La perfección no existe –le indicó Carlos-. Siempre está el factor X. Ese algo que puede ocurrir. O como decía nuestro buen amigo Murphy: Si algo malo pasara, no sólo pasara, sino que será peor de lo que pensabas y esperabas.

Pep sonrió.

-O como también se dice: Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor.

Carlos asintió. Y Pep volvió a tomar la palabra.

-¿Entonces puedo dar por asumido que quiere el puesto de jefe de seguridad?

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