Jornada 10. El final del principio II (XXIII)


Cuando el padre Xavier llegó al piso siguiendo el rastro de sangre tuvo que santiguarse al ver la masacre que había a la puerta de uno de los pisos. Los cadáveres parecían apilarse, ¿pero quién era esta chica? ¿Cómo había podido destruir todas esas vidas? Entró lentamente en el piso al ver que ninguno de los cadáveres era el de Mara.

Con cada paso que cada su corazón se aceleraba, ¿qué le esperaría dentro? ¿Más cadáveres? Anotó mentalmente dar la extremaunción a los cadáveres de la entrada y luego asegurarse de que no volvían a la vida. Luego pensó en cómo conseguir que no le disparara nadie por accidente… decidió que lo mejor era anunciar su entrada.

-¿Hola? Soy el padre Xavier –dijo levantando la voz tratando que su voz no sonara muy temblorosa-. El sacerdote de antes. ¿Hay alguien aquí? Voy armado pero soy inofensivo.

Lentamente avanzó por la casa hasta llegar a lo que parecía ser la sala de estar. Ahí había un cadáver más, claramente asesinado con crueldad; vio a Mara tumbada en un sofá… como si estuviera durmiendo plácidamente, ¿cómo podía alguien que aparentaba ser angelical mientras dormía un ángel de la muerte como había visto? Se fijó en una segunda figura que estaba de rodillas al lado de Mara.

Al principio no pareció hacer caso de la presencia del sacerdote y parecía estar estudiando el cuerpo de Mara, de vez en cuando parecía hacer un comentario o un murmullo, pero no conseguía saber a quién, dado que no había nadie más en la sala.

Carraspeó tratando de hacerse notar más. La figura misteriosa no iba vestida como los soldados, por lo que Xavier pensó que no era uno de ellos. Pero quedaba descubrir si era un peligro o un viajero como el sacerdote que se encontraba en ese lugar por casualidad.

-Disculpe, soy el padre Xavier –dijo a modo de presentación- ¿Puedo preguntarle cuáles son sus intenciones?

Por primera vez la figura pareció notar al sacerdote y fijó su mirada en Xavier. Un escalofrío recorrió la espalda del cura… sin saber exactamente el motivo. La persona en cuestión no parecía ser nadie fuera de lo normal .De hecho parecía estar mejor que otra gente con la que se había cruzado, incluso diría que estaba aseado, y su imagen era bastante normal… en el mundo antes de la invasión zombie.

-Sí –dijo simplemente el extraño y después volvió su atención de nuevo a Mara mientras parecía seguir murmurando para sí mismo.

El padre Xavier se quedó unos segundos confuso, sin saber qué hacer o decir, esperando que le respondiera, pero ninguna palabra más salió del desconocido.

Volvió a intentarlo.

-¿Cuáles son sus intenciones señor? –Preguntó con voz más firme y… casi segura.

Los ojos del desconocido se clavaron en él y el sacerdote se sintió como si fuera un niño pequeño y estuviera delante de una figura aterradora.

-Todavía lo estoy debatiendo –respondió finalmente pareciendo notar la presencia del sacerdote-. ¿Conoce a esta chica?

-Se llama Mara –dijo el sacerdote cautelosamente-, la conocí el otro día, al parecer perdió la memoria y no recuerda nada de cuando sobre el mundo no había muertos caminando.

La sonrisa del extraño hizo que otro escalofrío le recorriera la espalda.

-Entonces ambos están de suerte –dijo finalmente mientras comenzaba a rebuscar en una bolsa que tenía al lado- soy médico, creo que puedo salvar a su… amiga.

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1 comentario

  1. no… el doctor loco xDDD


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