Jornada 8. El fin de los días IV (XXX). Ello


-Señor, tenemos algo.

Henry no se acostumbraba a ser llamado señor. El general había insistido a sus hombres que se dirigieran a él con respeto, como si fuera él mismo. Cadena de mando, decía el general, que había insistido en que Henry lo aceptara. Una graduación virtual pero necesaria en los tiempos que corrían. Las personas bajo el mando del general necesitaban sentir que seguían siendo parte del ejército para que se mantuvieran en tensión y tuvieran algo por lo que vivir.

Se acercó al oficial que le había llamado la atención. El oficial señaló un punto en la pantalla donde se veía un mapa de la zona cercana.

-Los exploradores y los vigías han detectado tres helicópteros en distintas posiciones. Un helicóptero de transporte de tropas y dos de ataque, seguramente como escolta. Silenciosos.

Dibujó una ruta según los informes que le habían pasado.

-¿Vienen hacia aquí? –preguntó entre alarmado y sorprendido Henry.

-No, su ruta parece evitar aposta la base. Como si supieran que estamos aquí pero no quisieran que lo supiéramos.

-Eso es ridículo. Si supieran que estamos aquí se habrían comunicado con nosotros. Además el radar los hubiera detectado – señaló Henry.

-Ése es el otro tema por el que le he llamado –señaló una pantalla cercana.

Henry estudió la pantalla durante unos minutos buscando algo raro.

-No veo nada. ¿Qué debería ver?

-Ésa es la cuestión –dijo el oficial-, esa pantalla es la lectura del radar. No detecta los helicópteros. Si no fuera por los exploradores no sabríamos de la existencia de los helicópteros. Para el radar no existen.

-¿Van hacia el castillo? –preguntó visiblemente alarmado Henry.

-Por la ruta que podemos extrapolar, no. Al parecer se dirigen a una ciudad cercana.

Henry dio una palmada amistosa en el hombro del oficial y se alejó.

Nada más entrar en su despacho cogió el teléfono vía satélite y llamó a Gerald.

-Gerald, soy Henry, puede que tengamos un problema. Los exploradores han detectado un grupo de helicópteros que el radar no detecta.

-¿Algún objetivo concreto? –preguntó Gerald desde el otro punto de la línea telefónica.

-Parece que han evitado aposta la base y no tienen punta de dirigirse al castillo –respondió Henry-. Parece que su objetivo es una ciudad cercana. Pero lo que me preocupa son las molestias que se están tomando para pasar desapercibidos.

-Bueno, si te refieres a lo de que sean invisibles, en fin, si son del ejército no sería algo raro. Ya sabes, como el SR-71 Blackbird. El avión espía.

-No, imposible –respondió Henry-. El SR-71 se ve en los radares, lo que pasa es que para verlo necesitas un telescopio, pero aparte de eso… no es invisible. Además, está el tema de que no se comuniquen con la base.

-¿Una conspiración? –preguntó escéptico Gerald.

-¿No decías que tenías un grupo fuera investigando a un espía? ¿Y si hubiera otro espía entre ellos y fueran a recogerle?

-El grupo ha regresado –respondió Gerald-. Bueno… dos de los tres. El tercer miembro no apareció en el punto de encuentro previsto, Mara, la amnésica.

-A lo mejor se le olvidó –dijo a modo de chiste Henry-. ¿Crees que van a recogerla y que era la espía y que lo de la pérdida de memoria era un cuento?

-Ufff, no sabría decirte pero… -Gerald pensó en su conversación con
Doc-. Personalmente no lo creo, pero parece que el Doc no está del todo de acuerdo… últimamente está algo nervioso.

-Tendríamos que considerar que ella es otra espía y que el encuentro no fue casual sino un contacto para indicarle que debía ser recogida…

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