Jornada 8. El fin de los días IV (XXVIII). Ello


-La verdad es que no eres muy habladora. Tal vez tendría que haber conservado toda la cabeza y no sólo tu cerebro. Pero ciertamente… tampoco hubiera servido de mucho. La carne se te hubiera podrido, se te habrían caído los ojos… en fin, un espectáculo poco agradable.

>>Además, no podrías haber hecho nada, no podrías haberme mordido dado que tus músculos no habrían respondido sin espina dorsal, ni dicho nada, dado que no tendrías cuerdas vocales, y, lo más importado, tendrías los pelos hechos un desastre.

>>Pero bueno, no pasa nada, estoy acostumbrado a llevar el peso de las conversaciones. Aunque no a ser el centro de atención, y sinceramente, la atención que los zombies me prestan… me pone nervioso. Supongo que te preguntas, ¿y ahora a dónde? Bueno, lo cierto es que no suelo tener en mente mi destino, simplemente voy caminando y dejo que sea éste el que decida. Al fin y al cabo, el destino me llevó hasta ti, por ejemplo, ya sé que no esperabas que ése fuera tu destino, pero así verás mundo… vale, lo siento, no quería meter el dedo en la llaga.

>>Pero piensa positivamente, has tenido suerte de encontrarte conmigo y te alejara de ese grupo que estaba destinado a morir. Seguramente te habrías convertido en un zombie y habría muerto gente por tu mano. Y dime, ¿podrías vivir con ello? ¿Saber que la gente iba a morir por tu culpa? ¿Y qué te la ibas a comer? Bueno, no toda, sólo un poquito.

>>Sí, lo sé, piensas en estos momentos que ya eres un zombie y que no he arreglado nada. Pero te equivocas. ¿Recuerdas ese hospital en el que hemos estado un tiempo? Estuve estudiando tu cerebro. Seguramente lo notaste, alguien tan tímida como tú… supongo que no te haría ilusión saber que mis manos estaban por todo lo que quedaba de tu cuerpo. Pero tranquila, fui un caballero, y lo nuestro sólo es una relación profesional médico-paciente. Bueno, como te iba diciendo, como ya sabrás los zombies se convierten en eso por varios métodos. El más obvio morir, ser mordido e infectado por lo que sea que sean portadores, o por fluidos, ya sabes, tienes una herida abierta, él te babea en la herida… una cosa lleva a la otra y antes de que lo sepas ya estás abriendo en canal a tus compañeros para comerles los intestinos. Una imagen desagradable.

>>¿En qué categoría entra tu transformación? Técnicamente te aseguro que cuando te extirpé el cerebro todavía estabas viva, y dado que el cerebro sólo necesita oxígeno para seguir vivo y estamos rodeados de oxígeno pues… no tendrías que haber muerto. Pero es más complicado que eso, hay también electricidad asociada al tema y hoy en día es complicado conseguirla. Así que me temo que técnicamente sí, eras un zombie.

>>Pero ahora vienen las buenas noticias, como te decía en el hospital estuve estudiando tu cerebro y comparándolo con cerebros sanos y creo que descubrí la zona responsable de la infección… y te la extirpé. Así que en teoría ya no eres una zombie… bueno, un cerebro zombie, ahora eres un cerebro no-zombie. Tendré que buscar una palabra para denominar a este estado tuyo.

>>¿A dónde vamos ahora? Pues a la ciudad, quiero probar a extirpar esa parte del cerebro en un zombie más funcional… y ver qué pasa.

>>Tranquila, seguro que será divertido.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s