Jornada 7. Ella. “El fin de los días Parte III” (XXXX) Por JD


Los dos caza-bombarderos iban ganando altitud rápidamente gracias a la potencia de sus motores. Cuando llegaron a la altitud de crucero quitaron potencia a los motores e introdujeron las instrucciones en el piloto automático para que éste les llevara cerca de su objetivo. Al ser un vuelo de pruebas no se esperaban enemigos en las proximidades por lo que el uso del piloto automático había sido aceptado.

-Charlie uno a Charlie dos, oye amigo, ¿sabes el motivo de este vuelo? –preguntó el piloto al mando de la misión.

-Sabes tanto como yo, volar del punto A al punto B, soltar las preciosidades que tenemos en la panza y salir de ahí cagando leches –respondió el piloto de apoyo.

-Tampoco es que me queje, horas de vuelo, pilotar estos cacharros y ver en acción las armas del futuro, ¿qué más se puede pedir?

-¿Un buen puro? –respondió riéndose el piloto escolta.

-Un buen puro es lo que van a recibir ambos como no se callen y se concentren en la misión –sonó la voz del general por los auriculares de ambos.

-Joder –dijo entre dientes el piloto al mando conectando la comunicación entre las aeronaves- parece que tenemos un jefazo a la escucha, será mejor que usemos este otro canal para nuestras comunicaciones.

-Correcto –respondió el segundo piloto- al final va a resultar que esta misión rutinaria va a ser algo más. A ver qué pinta ese jefazo controlando la misión.

-A saber –revisó sus instrumentos y conectó la comunicación con la torre- tiempo estimado de llegada al objetivo veinte minutos.

Veinte minutos después ambos pilotos recuperaban el mando de sus aeronaves y comenzaban a vislumbrar el objetivo.

-Joder –digo Charlie uno- Mando, ¿seguro que las coordenadas son correctas? Es una ciudad muy grande para ser un objetivo de prácticas.

-Charlie uno, aquí mando, las coordenadas son correctas. La ciudad está abandonada. No hay peligro de poner en riesgo vidas civiles.

-Mando, permiso para hacer una pasada a baja altitud para estudiar mejor el objetivo.

En la torre de control el oficial miró al general en busca de una respuesta. La mirada del general no parecía ser precisamente amistosa. Pero asintió con la cabeza, sabiendo que debía mantener la normalidad en la misión.

-Afirmativo, pueden realizar una pasada. Tengan cuidado con los edificios altos y las turbulencias.

-Charlie uno entrando –informó el piloto al mando de la misión mientras comenzaba a bajar de altitud para observar las calles de la desierta ciudad.

-¿Ves algo Charlie dos? –preguntó al caza acompañante.

-Juraría que veo gente moviéndose –respondió el otro piloto- No veo vehículos en marcha pero aparte de eso… luces en los edificios y las calles, vehículos parados… y gente moviéndose por las calles.

-Charlie uno a Mando, detectamos gente en las calles, así como vehículos y luces. Solicito confirmación de las instrucciones.

El general cogió el micrófono del oficial de comunicaciones.

-Es todo parte del entorno. Son maniquíes que se mueven automáticamente. Así como las luces y los vehículos. Necesitamos cuantos más datos mejor y que la prueba sea lo más realista posible. Suelten sus bombas de una vez y regresen a la base.

Charlie uno suspiró sin acabar de estar convencido.

-De acuerdo mando, ganamos altura y armamos las bombas. Nos preparamos para soltarlas sobre el objetivo. 30 segundos para soltarlas y 10 segundos para impacto aéreo.

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