Jornada 7. Ella. “El fin de los días Parte III” (XXII) Por JD


-¿Entonces de qué sirve su experimento? -preguntó la capitana Grumpy perdiendo la paciencia y alzando la voz.

-Una tabla de tiempo -respondió el científico-. Necesitábamos saber cuánto tardarían en reproducirse, en tomar la ciudad, sus comportamientos y costumbres. Era vital esta información. Verá, nuestro objetivo no es salvar a la raza humana… bueno sí, pero no a todos esos miles de millones de personas que no valen nada. Queremos salvar a los que merezcan la pena. Gente que sabemos que ayudará a que la raza humana alcance su siguiente nivel de evolución. Mire este suceso como un suceso de nivel de extinción como paso con los dinosaurios, sólo que controlado. Mírelo como una oportunidad. Sólo sobrevivirán los más aptos. Y nosotros nos encargaremos de seleccionar a esos supervivientes. Además, necesitaremos montar puestos de vigilancia en las grandes ciudades, para saber cuándo podremos volver a ellas; y asegurar objetivos de vital importancia como centrales nucleares o eléctricas, o fábricas… no queremos dejar que el mundo se acabe de verdad. Para eso ha servido este… experimento.

-¿Y todo eso de salvar a miles de millones de personas? -insistió la capitana.

-Bueno… tal vez exagerara un poco, y adornara las cifras. Ésta es una oportunidad única de volver a empezar, ¿no lo ve? Tenemos el planeta superpoblado, nuestros recursos naturales se agotan rápidamente, ya no da más de si… algo como esto nos da la oportunidad de abandonar un poco de equipaje. De volver a unas cifras aceptables para que el planeta aguante durante un par de siglos más. Aprender de nuestros errores y no volver a repetirlos. Así que… a la larga, sí, salvará miles de millones de vidas… me gusta como suena. Creo que lo usaré para mi próximo informe y para la presentación del proyecto…

-Está usted loco -dijo algo aturdida la militar-, estamos hablando de vidas humanas. No pueden elegir quién vive y quién muere a dedo.

-Pero sí podemos -sonrió el doctor maliciosamente-, por favor, no sea tan inocente. Hay gente muy poderosa detrás de todo este proyecto, ¿en serio cree que no nos saldremos con la nuestra? Usted lo ha dicho, hemos estado jugando con sus comunicaciones, ¿cómo podríamos haberlo conseguido si no tuviéramos el poder para hacerlo?

La capitana no sabía qué responder, estaba algo aturdida ante lo que había descubierto, no podía creérselo. ¿Una conspiración mundial? ¿Qué demonios hacía ella ahí en medio? ¿Cómo podía parar algo así de grande?

-Es una lástima que su perfil psicológico no fuera el adecuado -continuó hablando el doctor-, cuando supimos que había sido asignada a la defensa de la ciudad la estudiamos, e intentamos averiguar si aceptaría la oferta de unirse a nosotros, pero nuestros psicólogos opinaron que no daba el perfil. Supongo que les gustará saber que no se equivocaron. Es una lástima, de verdad, tiene potencial… supongo que sería perder el tiempo hacerle esa oferta ahora, ¿verdad?