Jornada 7. Ella. “El fin de los días Parte III” (XV) Por JD


Los soldados se miraron entre sí, extrañados por la pregunta, pero más extrañados ante la respuesta que les venía a la cabeza; uno de ellos, uno de los veteranos se rascó la cabeza después de quitarse el casco.
-Ahora que lo menciona… no he visto ningún periódico nuevo desde que salimos del cuartel… claro que hemos estado muy ocupados siguiendo las órdenes de la vieja cacatúa pero…

Otro soldado, uno de los más jóvenes intervino, con su cara un poco enrojecida.
-Tampoco hemos visto nuevas revistas, de ningún tipo, ni las tradicionales que alegran la vista a los soldados ni de las de cotilleos.

Normalmente los soldados habrían comenzado a reírse y a soltar alguna broma a costa del pobre soldado, pero… no parecían ser circunstancias normales precisamente las que estaban viviendo.

-¿Cámaras de televisión? ¿Radio? -siguió preguntando su superior.

Los soldados pensaron durante unos segundos y todos negaron con la cabeza. La capitana Grumpy no podía creérselo. ¿Tanto poder tenía la vieja loca como para acallar todos los medios de comunicación? Parecía imposible. Y sin embargo… una pieza más encajaba en el puzzle de su cabeza.

Se despidió de los soldados recordándoles que no se relajaran y que no estaban ahí de vacaciones. Los soldados se cuadraron y le saludaron marcialmente, pero no porque tuvieran que hacerlo, sino como señal de respeto.

Mientras bajaba las escaleras no podía quitarse de la cabeza que parecía estar en medio de una conspiración de silencio. No tenía sentido, pero sin embargo ahí estaban las pruebas.

Salió del edificio y entró en una de las tiendas que se habían montado alrededor del ayuntamiento en las que se coordinaba los movimientos e intervenciones de las tropas. Era la destinada a los periodistas que seguían los conflictos bélicos. Estaba vacía a excepción del enlace militar con la prensa. La militar pestañeó un par de veces asombrada y casi no se fijó en la soldado cuadrándose al entrar ella en la tienda. La capitana indicó a la soldado que descansase.
-¿No tendría que haber por aquí al menos un par de periodistas? -preguntó a la soldado que se encontraba detrás de una mesa trabajando en un ordenador.

La soldado se volvió a poner de pie para hablar con su superior.
-No hay ni rastro de los mismos, señora. No sé si es normal, ésta es mi primera misión de combate, señora.

La capitana Grumpy suspiró.
-Normal no parece, teniendo en cuenta lo que está pasando. ¿Hay alguna noticia interesante en internet?

La soldado miró su ordenador confusa durante un instante, luego se sentó y comenzó a teclear.

-La mayoría de periódicos online están offline señora, y perdón por el chiste malo. La mayor parte de la información son rumores que están divulgándose a través de blogs, diarios personales señora, y páginas webs no oficiales, pero cada pocas horas desaparecen.

La capitana Grumpy se acercó al ordenador.
-¿A qué se refiere con que desaparecen?

-Bueno -dijo la soldado algo cohibida-, no puedo conectar con ellas.

-¿Están caídas? -preguntó la militar.

-No necesariamente -respondió la soldado-, puede que sea un problema de nuestra parte, que nos hayan cortado el acceso a las mismas.

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