Jornada 7. Ella. “El fin de los días Parte III” (VII) Por JD


La militar se mordió la lengua para no hacer un chiste sobre la WHO (World health organization, el acrónimo inglés de la OMS) y miró con gesto serio al doctor que pareció darse por presentado y se acercó al grupo.

La capitana Grumpy miró al científico.
-¿Tenemos una epidemia entre manos?

El doctor negó con la cabeza.
-No… bueno… sí… bueno… no estamos seguros; una epidemia es algo que puedes tocar, estudiar, investigar; lo que sea que está provocando estos brotes de violencia, asesinatos, saqueos… bueno… no hemos encontrado nada en común entre las víctimas y sus agresores, nada en su sangre, nada en sus estómagos, no hay nada en el aire, ni en el agua, ni en los alimentos… ni rastro de drogas…

-¿Entonces? -preguntó la militar algo disgustada porque parecía que le estaban haciendo perder el tiempo.

-Entonces… -el doctor hizo una pausa-, no lo sabemos. Tenemos conocimiento de más brotes como el que tenemos entre manos en la ciudad en otras ciudades y en otros países… parece que se extiende.

-¿Y qué se supone que debemos hacer? -preguntó la capitana temiéndose la respuesta.

La OMS no está segura de si es una epidemia o una casualidad -respondió el doctor-, y estamos trabajando ciudad a ciudad.

La militar suspiró.
-¿Deben mis hombres llevar las máscaras antigas y los trajes especiales o no?

-Hasta donde sabemos no serviría de nada -respondió el doctor con cara seria pero con la mirada algo perdida como si tampoco quisiera estar ahí en ese momento.

La capitana Grumpy estiró su cuerpo para intentar relajarse.
-Bien, entonces, ¿qué hago aquí?

El alcalde intervino en ese momento.
-Está aquí para recibir mis órdenes. Ahora le indicaré cómo debe estacionar sus tropas para proteger el ayuntamiento y otros edificios gubernamentales sensibles.

La militar no ocultó su sorpresa.
-¿Que usted quiere darme órdenes y decirme dónde situar a mis tropas?

-Por supuesto -dijo la mujer al otro lado de la mesa como si fuera lo más natural-, nosotros conocemos la ciudad y sabemos las cosas que se deben proteger.

-Me parece que está en un error -le indicó Grumpy-, los militares no recibimos órdenes de los civiles. Del mismo modo que usted no recibe órdenes de los militares. Hay una separación de poderes.

-Pero estamos en un estado de emergencia -replicó el alcalde-, yo he pedido que vengan ustedes por tanto es natural que estén bajo mi mando.

-Se equivoca señora -dijo algo irritada la militar-, hemos venido debido a su petición de ayuda, pero los militares no les debemos obediencia. Somos independientes. Otra cosa es que nos coordinemos con las fuerzas de seguridad locales. Pero no espere que sigamos sus órdenes -acabó diciendo con tono frío.

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2 comentarios

  1. ¿Máscaras antiguas? Obviamente es una errata 🙂
    Muy buena entrada, por cierto.

    • Pues sí. Una errata corregida. Muchas gracias. Eran máscaras antigas. El problema de escribir rápido con el teclado y que el word no lo considere un error 🙂


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