Jornada 6. Él. “El fin de los días Parte II” (XI) Por JD


Seguramente te estarás preguntando qué haré con tus ojos. ¿Tirárselos a los zombies como comida, dárselos a los animales salvajes, dejarlos por aquí tirados para que los descubran, enviarlos por correo a tus jefes, comérmelos?… Naaaah. No entiendo la fijación que tiene la gente en esas ideas. Le arrancó los ojos para comérselos; le quitó las orejas para freírlas… Hay gente que incluso se los queda de recuerdo. Salvajes. Eso es lo que son. Necios sin inteligencia. ¿Qué fascinación enfermiza les hace conservar partes de gente? Cortarlas sin otro objetivo que ¿observarlas? Ya te dijo yo, que estamos hablando de gente realmente enferma. Pero bueno, seguro que te mueres por saber qué será de tus ojos. Tranquilo, tendrán una gran utilidad para mí y no será de aperitivo ni nada parecido.

He de confesarte que al principio simplemente pensaba en tirarlos por ahí pero luego se me ha ocurrido una idea mejor, me colaré en el campamento de los hippies, y los esconderé en la bolsa de viaje de alguno de ellos.

Sí, será un toque genial. Imagínate la escena. Imaginemos que tus compañeros no quieren vengarte y deciden ir a ‘hablar’ con ellos; descubrirán los ojos al buscar pruebas, con lo que… los matarán a todos en señal de venganza. Y si no es así, bueno, seguro que algún compañero descubre sin querer los ojos en la bolsa de viaje de su amigo… ¿sabes lo que le pasará a esa persona? Obviamente él lo negará todo. Pero… su vida quedará marcada, ¿lo matarán sus propios compañeros? ¿Le abandonarán? Ésa es la naturaleza humana. Parte de mi investigación privada. La fascinación por el comportamiento humano.

¿Qué por qué hago todo esto? Sed de conocimientos. La naturaleza humana es tan volátil, tan manipulable. Desde antes del apocalipsis la gente ha sido tan sencilla de manipular… mírame a mí mismo por ejemplo. Conseguí matar a mi madre, que todo el mundo lo supiera pero nadie dijera nada ni me mirara mal. ¿Qué cómo lo conseguí? Ah… fue sencillo la verdad.

Un poco de maquillaje por aquí, un par de morados por allá… miradas de terror perdidas sin que las viera mi madre cuando me acompañaba pero si la gente de alrededor… Simular ser un niño que sufre malos tratos a manos de su madre, con tu padre muerto seguro que haría que mucha gente se sintiera indignada… pero la verdad… vale, no siento ninguna vergüenza y no fue la única vez que usé esa táctica, recuerdo una vez cuando estuve en la cárcel… pero creo que se nos acaba el tiempo, bueno, a ti se te acaba el tiempo, así que me temo que te quedarás sin conocer esa fascinante etapa de mi vida.

Antes de dejarte responderé a tu pregunta de por qué no… me aseguro que no te conviertes en zombie. Lo reconozco, es para torturar más a tus compañeros. Que sean ellos los que tengan que… volver a matarte es algo así como irónico, y si no te matan, y te conservan como experimento… cada vez que vean tu cara recordarán este momento, en el que te encontraron sin tus ojos, muerto, abandonado en medio del bosque… Puede que me adorne un poco en los detalles, pero a veces incluso a mí me puede la vanidad. Muere en paz. Sabiendo que tu muerte tendrá un sentido científico y servirá a un fin mayor. El mío.

1 comentario

  1. Espeluznante!


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