Jornada 4: Henry, el ingeniero industrial (XX) Por JD


-¿Por qué no un centro comercial? -preguntó otro con una sonrisa esperando haber dado con una solución ideal-, tiene mucho espacio, comida… podríamos quedarnos ahí durante años.

-No lo tengo muy claro -contestó Henry-, seguro que no eres el primero que ha tenido esa idea… y tarde o temprano los zombies llegarán también a ese sitio, y todos sabemos que los zombies cuando ponen el ojo en una presa no la dejan ir.

-Pero eso son sólo en las películas -indicó otro-, seguro que estos zombies… bueno… esto… vale… los zombies también sólo existían en las `películas… perdona Henry, continúa.

-No quiero quedarme aquí porque está cerca de un núcleo poblado, y aunque podríamos resistir… no sería durante mucho tiempo –pudo continuar por fin Henry-, así que he pensado en una zona de cabañas que la empresa tiene en las montañas al lado de un lago. Es una zona deshabitada, alejada de la civilización pero podemos quedarnos ahí durante un tiempo mientras ponemos a punto los vehículos y decidimos qué hacer a continuación.

Todos parecieron estar de acuerdo con el plan.

Mientras acababan de cargar los datos en los GPS’s de los vehículos para usar carreteras secundarias y desviarse de núcleos de población e decidió que el orden de los vehículos sería primero las motos de cross que irían entre medio y un kilómetro por delante abriendo el camino a modo de exploradores, seguidos por un SUV que iría en cabeza, los dos monovolúmenes y cerrando el grupo el otro SUV, y después a otro medio kilómetro más o menos dos motos de gran cilindrada que serían las encargadas también de comprobar que no les seguían problemas.

Todos los conductores estarían comunicados mediante walkies y armados. Excepto los conductores de los vehículos de cuatro ruedas que serían los co-pilotos los que harían las tareas de guardianes.

Sam comprobó un panel y dio el visto bueno.
-Las instalaciones están listas para cerrarse a cal y canto. No creo que nadie pueda entrar en las mismas si no es usando explosivos -Henry miró por última lo que le rodeaba con cierta nostalgia. No sabía si tendría ocasión de volver a esas instalaciones en las que tantos buenos momentos había pasado. Pero era hora de pasar página.

Se montó en el SUV que iba en cabeza y comprobó las comunicaciones. Todos dieron el ok. En su vehículo iban Ellen, Jonathan y sus hijos, que estaban medio dormidos y no se estaban enterando de mucho. Para ellos esto era una aventura.

Las puertas del garaje se abrieron y uno a uno fueron saliendo los vehículos hacia la oscuridad de la noche. Cuando hubieron salido todos, las luces se apagaron y las puertas se volvieron a cerrar para no dejar pasar a nadie durante un largo tiempo.

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1 comentario

  1. mira, estoy leyendo esta historia de Henry, y hasta ahora va perfecta. Por un momento, pense que los zombies los agarrarian en la fabrica, pero no :(. la historia continua :D! a seguir leyendo ;D


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