Jornada 4: Henry, el ingeniero industrial (IV) Por JD


Henry llegó a la hora indicada a la entrada del complejo industrial abandonado. Era un nuevo escenario para sus batallas de airsoft que habían contratado recientemente. El plan era simular una guerrilla urbana entre dos o más grupos, dependiendo de cómo quedaran cuando todos los demás llegaron.

Saludó a varios conocidos que habían llegado antes que él y ya se estaban equipando y comprobando sus armas. Era un grupo cohesionado que llevaba varios años jugando regularmente. El escenario de hoy era una serie de naves industriales abandonadas y que les habían alquilado por un precio razonable. Henry miró a su alrededor, “¿Alguien ha visto al guardia de seguridad? Me aseguraron que nos estaría esperando en la entrada”.

Carl, uno de los que habían llegado antes que Henry y que se estaba ajustando las rodilleras le respondió:
-No hemos visto a nadie, a lo mejor se ha puesto enfermo, no han encontrado un sustituto y se les ha olvidado avisarnos…

Henry se acercó a las puertas que les separaban del complejo industrial, las empujó levemente y comprobó que estaban abiertas. Extraño, pero a lo mejor Carl tenía razón y sabiendo que no habría nadie la habían dejado entornada para ellos.

Poco a poco fueron llegando el resto de los compañeros de combate hasta llegar a la treintena. El grupo había ido creciendo poco a poco, entre amigos, conocidos de los amigos, y demás. Henry se había permitido invitar a varios compañeros de trabajo. En su empresa existía la política de que todos trabajaban y no había superiores, había personal designado para controlar los grupos de trabajo, dado que eran necesarios para coordinar a la gente, pero aparte de tener más responsabilidades trabajaban codo a codo con los demás, comían juntos, y quedaban socialmente.

Cuando todos se habían pertrechado adecuadamente y comprobado que ninguna de las armas superaba los estándares habituales de velocidad de disparo se pusieron delante de un mapa aéreo del complejo para discutir cómo lo montarían. En un primer momento se tomó la decisión de dividirse en dos grupos, uno de ataque y otro de defensa, y se seleccionó el área de combate.

Sortearon los grupos y pusieron los relojes en hora, el grupo encargado de la defensa del área tendría media hora para prepararse. Asimismo el grupo atacante usaría ese tiempo para diseñar una táctica ganadora.

A Henry le tocó el equipo ofensivo y ser el jefe de su grupo. Sacó una segunda copia de la zona y se puso a hablar con sus compañeros de las tácticas a usar para ganar la partida. Decidieron dividirse en tres grupos de cinco y que cada uno atacaría por un flanco. La alarma del reloj de Henry sonó y miró a sus compañeros. Se dirigió a las puertas que se habían cerrado detrás del otro grupo y las abrió de par en par.

Comenzaba la cacería.

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