Jornada 4: Henry, el ingeniero industrial (III) Por JD


Henry se sentó encima de una mesa y se puso a observar más detenidamente los diseños. Desde siempre había tenido una especie de ¿don? que le permitía mirar un plano y decir si tenía algún error o no. Era algo extraño, dado que ni él mismo sabía cómo lo hacía, sólo tenía la sensación de que algo de lo que estaba viendo no encajaba. Su cerebro parecía saber qué era pero no podía explicárselo en aquel momento. Cogió una bolsa de patatillas y comenzó a comerlas de manera distraída mientras pasaba la mirada por los distintos diseños, estudiaba las cifras, y los dibujos. El proyecto trataba sobre un motor eléctrico que aprovechara al máximo la energía y además se cargara aprovechando la que producía por el movimiento del vehículo. Los japoneses habían anunciado que en una semana presentarían un prototipo funcional de dicho motor y Henry le había encargado a Ellen que le consiguiera los planos del proyecto.

No era la primera vez que le pedía algo así a su ayudante, que parecía tener amigos o conocidos que le podían conseguir dicha información. Por supuesto obtenerla era considerado espionaje industrial, pero estaba seguro que no había nadie libre de pecado. Además, su política era precisa en ese punto, mientras no te pillen no hay delito.

En un momento determinado su vista se fijó en unas cifras y una zona determinada del diseño, ahí parecía estar parte de la pieza del puzzle. Las cifras que daban no cuadraban con el diseño y los elementos empleados. Veía dónde estaba el problema. Y sonrió. El proyecto japonés funcionaría de cara a la presentación, pero no a largo plazo. Su sistema apenas conseguía aprovechar la mitad de la energía que el vehículo generaba.

Se levantó y se marchó a la reunión con los planos debajo del brazo. Sabía cómo solucionar el problema, cómo mejorar el diseño y quería tener un modelo funcional lo antes posible para probarlo.