Jornada 3: “Vida y milagros de G,” el salvador del mundo (VI) Por JD


Gerald consultó en su portátil el mapa de aquellas instalaciones, “Sígame, por favor, el botones vendrá enseguida a recoger sus maletas”.

Las luces del edificio parecieron ir cobrando vida a medida que Gerald iba avanzando por los pasillos. En realidad era un efecto que controlaba con el portátil, que iba haciendo que la electricidad se recobrara por el camino que estaba siguiendo. Su camino triunfal.

Al cabo de unos minutos llegaron a una sala amplia y blanca. Había diversos armarios con puertas de cristal en las paredes que parecían contener medicinas o cosas por el estilo. Gerald se sentó en una de las mesas de examen y señaló al fondo de la sala, “Por ahí se puede acceder a la sala estéril. Hay trajes para entrar directamente o también conectados a un tubo para poder acceder desde aquí sin tener que estar en contacto con el paciente”.

Doc pareció estar conforme. Comprobó los mandos de control de la sala, la habilitó y cuando se dio por satisfecho entró con el paciente y le dejó en una camilla. Luego, y después de pasar por la sala de descontaminación, volvió a salir, “Creo que todo esto es exagerado”.

-Doc –comenzó a decir Gerald-, hay muertos caminando por las calles y las autopistas, ¿de dónde crees que han salido? ¿De los cementerios?

Al no tener una respuesta satisfactoria Doc permaneció en silencio mientras comprobaba las provisiones médicas que había en la sala.

Gerald giró la cabeza:
-¿Alguien ha escuchado ese ruido?

Todos le miraron como si estuviera bromeando y no les hiciera gracia, se quedaron un segundo callados, pero no pareció pasar nada. Gerald rompió el silencio, -Estoy seguro de haber escuchado algo.

-A lo mejor es un superviviente –aventuró Doc.

-No creo –respondió Gerald-, comprobé la actividad de la base mediante el uso de las tarjetas y los códigos, nada en la última semana. Y esas cosas no se pueden haber colado aquí… -entonces se calló en seco.

-¿Qué? –dijo algo alarmado Doc.