Diarios de la Primera Plaga (del diario de Doc). Por J.D. (I)


“Doc, te necesitamos”

“Doc, ¿dónde ponemos esto?”

“Doc, tenemos un herido”

Cualquiera pensaría que estaría estresado, harto de escuchar mi nombre, bueno, mi “nombre”… o de que la gente quiera que esté en cuatro sitios a la vez, pero… supongo que es la adrenalina constante, me encanta. Antes del final del mundo como lo conocíamos era un aburrido médico de cabecera que tenía que escuchar los continuos problemas de gente anónima y, a menudo, egoísta. Sí, lo sé, la vida que yo elegí, y parece también cruel y egoísta ser feliz en esta situación, pero es eso o pegarte un tiro en la cabeza.

El día amaneció sin aparente novedad, la gente comenzaba a desperezarse y mientras pensaba en el desayuno empezaron a ocurrir las cosas. Gritos, alarmas, gente corriendo, cuando llegué al centro del problema Mara desaparecía por el linde del bosque.

Cuando me enteré de que todo el problema venía ocasionado por un posible espía me alarmé. No era la primera vez que teníamos problemas de este tipo. Indiqué a la gente que se comenzara a preparar para irse. No podíamos permanecer en la casa si alguien más sabía que estábamos ahí. Era una lástima, pero no todo el mundo es como nuestro grupo, dispuesto a ayudar a la gente e intentando preparar un futuro mejor. Hay ladrones, asesinos, gente que mata a otra por comida y todo por no querer buscarla directamente ellos. Gente que elige el camino fácil de aprovecharse del trabajo de otros.

Cuando Mara y su grupo nos comunicó que el posible espía había caído en manos de un zombie ya sabía lo que había que hacer. Cuando llegaron ya teníamos preparara la hoguera. Luego nos reunimos para hablar de lo que teníamos que hacer a continuación. Después de mucho discutir quedamos en que un grupo liderado por Mara se quedaría investigando. Y retrocedería el camino que habíamos hecho en las últimas semanas para comprobar que todo estaba dónde lo habíamos dejado y que nadie nos seguía.

En el otro grupo se me incluyó casi sin consultarme. Es lo malo de ser “importante,” que tengo que ser protegido y la misión de Mara no tenía visos de ser precisamente un paseo. Así que me tocó volver al refugio lo más rápido posible para poner en conocimiento de los demás lo que había pasado. Además, ya tocaba volver a casa e informar y ser informados de lo que los otros grupos habían conseguido y descubierto.

Dejamos la casa con un poco de tristeza. Tenía sus propios generadores eléctricos gracias a unas placas solares que los anteriores dueños habían instalado. La abandonamos de manera que pudiéramos saber si alguien había estado en ella cuando volviéramos. Si podíamos volver. La verdad es que era un sitio agradable.

Nos despedimos del grupo de Mara. Que esperaría un par de días en el bosque para comprobar si nos seguía alguien y nos cubriría las espaldas para luego ponerse a investigar por su cuenta.

Mandé a un par de exploradores por delante, por si el posible enemigo estuviera esperándonos o, íbamos directamente hacia una zona de “caza” de no-muertos.

Por cierto, si estás leyendo esto disculpa por las manchas de sangre, los zombies nunca se han caracterizado por ser limpios comiendo.

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1 comentario

  1. Wow man keep it up

    Salamande


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