Jornada 9. La Ira de Dios (21)


-Por eso he llamado a la Guardia Civil –señaló el prior.

-Bueno, hasta que lleguen, creo que puedo ayudar –respondió Xavier.

-¿Ha traído armas a este santuario? –Preguntó el prior horrorizado.

-No recibí instrucciones que dijeran lo contrario –respondió Xavier- Aunque lo cierto es que no fue decisión mía. Mis compañeros de viaje insistieron en que fuera armado si salía de la ciudad… por lo que pudiera pasar.

-¿Cómo ha conseguido un arma? –Preguntó el prior- Los extranjeros necesitan permisos especiales y un lugar de residencia y….

-Los soviéticos tenían una oferta en escopetas automáticas –respondió Xavier sarcásticamente- Mire, yo tampoco estoy contento con la situación. Sólo voy armado en situaciones muy especiales hoy en día… pero qué quiere que le diga. Enójese conmigo si quiere, pero el caso es que si los zombis llegan antes que la ayuda al menos alguien podrá hacerles frente.

El prior guardó silencio y asintió.

-Voy a mi habitación y vuelvo para ponerme a sus órdenes. Usted conoce mejor que nadie dónde puedo ser necesario.

Dicho eso Xavier salió de la sala común mientras el prior le observaba sin saber qué pensar.

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