-Inmediatamente, dame una lista de destinos y se la pasaré. No, esperará. Si no están en la pista cuando llegue no aterrizará. Si hay zombis a la vista pasará de largo. El aparato no se pondrá en peligro.
Pep asintió mientras comenzaba a coger el teléfono y a escribir una lista en un papel de forma apresurada. Le pasó el papel a Gerald que lo estudió. Luego cogió su móvil y marcó el número de su piloto para darle las instrucciones. En unos minutos el dispositivo de rescate estaba montado y el helicóptero despegaba del yate camino a su primer destino.
Y a pesar de todo, a Gerald no le gustaba el plan. El grupo bajó a la sala de seguridad desde la que podrían observar el rescate.
Gerald consiguió colarse en los sistemas de seguridad de los otros hoteles sin grandes problemas y conectó con las cámaras. El espectáculo era dantesco. La mayoría de las cámaras estaban orientadas al interior de los establecimientos y sólo se podía ver zombis en las mismas. Muertos vivientes por todas partes. Fue Carlos el que se fijó en un detalle.
-Fijaos en la mayoría de zombis, no parecen tener ninguna señal de infección… más allá de estar muertos. Ni ropas rasgadas, ni heridas aparentes…
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