Diarios de la Primera Plaga (del diario de Mara). Por J.D. (III)


Hoy hemos encontrado una casa en medio del campo. Parece un buen sitio para descansar un par de días. El terreno alrededor es de vegetación baja, y sin árboles a menos de quinientos metros. Tiene dos pisos, una terraza desde donde se puede ver nuestro alrededor y un pozo de agua natural sin contaminar.

El explorar la casa ha sido lo peor, dado que hemos tenido que ir habitación por habitación con el miedo de que de repente nos saltara algo al cuello desde cualquier rincón oscuro. Los armarios son lo peor. Pero no hemos encontrado nada no-muerto ni dentro ni en los alrededores. La casa, aparte de abandonada, parecía estar en buen estado, si obviamos las telarañas y demás fauna habitual de estos sitios.

Hemos dispuesto la vigilancia y hemos tratado de relajarnos un poco. En el piso superior hay dos habitaciones con colchones en buen estado, así que algunos tendrán la suerte de dormir cómodamente un rato.

No hay ni rastro de los dueños. Podría ser el típico chalet de fin de semana. Hay algunas fotos en el estudio, una pareja con un hijo pequeño. ¿Qué habrá sido de ellos? Seguramente estarán muertos, y si fueron afortunados seguirán muertos y no fueron conscientes del aparente fin del mundo como lo conocemos.

El nuevo parece adaptarse bien, tal vez demasiado. Sí, lo sé, es algo paranoico, me pasa a menudo, Doc me dice que un poco de paranoia no está mal, pero que hay que encontrar el equilibrio, dado que ser demasiado paranoico te lleva a sospechar de tus propios compañeros y a morir de forma estúpida.

He recorrido una vez más la casa, tratándome de hacerme una idea de cómo era vivir en ella cuando no había nada que temer salvo la contaminación, los políticos corruptos, el paro y esas cosas tan mundanas que ahora no tenemos. Supongo que está en la naturaleza humana no darte cuenta de lo que tienes y apreciarlo en su medida hasta que lo pierdes. Obviamente no defiendo todo eso, pero… ¿no sería bonito tener esas preocupaciones y no si seguirás vivo al día siguiente y si tendrás munición cuando la necesites?

El ser humano se adapta, ¿y los no-muertos? Parecen más animales que otra cosa, se mueven diría que por instinto, sin planear las cosas, no preparan emboscadas, simplemente se esconden en la oscuridad porque están más cómodos. Y aún así… siguen dando guerra.

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